OTAN y EEUU firmaron en el 2001 el acuerdo para encarcelamientos secretos
El pasado 8 de junio, se hizo público un informe en el que se constata que EE UU
y la OTAN subscribieron en 2001, tras el fatídico 11-S, un pacto en que se le
consentía a la CIA encarcelar en Europa a presuntos sospechosos de pertenecer o
colaborar con el movimiento islamista que práctica actividades contrarias a los
países “libres”. Indudablemente, este hecho pone de manifiesto la forma de actuar
de occidente, volviendo hacer gala de la impunidad total con la que suele actuar
para subyugar a aquellos que se pretende controlar o humillar hasta la saciedad.
El segundo informe oficial del Consejo de Europa sobre las prisiones secretas de
la CIA señala que la OTAN ha jugado un papel importante en el asunto ya que
concedió permisos "secretos" que permitieron varias operaciones ilegales de los
Estados Unidos. El informe confirma asimismo la existencia en Polonia y Rumania
de centros de detención secretos gestionados por los servicios secretos
estadounidense, sugiere la existencia de posibles centros parecidos en el Reino
Unido y Tailandia y acusa a Alemania, Italia y Macedonia de dificultar
investigaciones parlamentarias y judiciales.
Dick Marty, quien presentó el informe ante la Comisión de Asuntos jurídico y de
Derechos Humanos de la Asamblea del Consejo de Europa, manifestó que el
informe lo ha elaborado basándose en sus propias fuentes y en las de los
servicios de espionaje norteamericanos y de otros países, Marty sostiene que el 4
de octubre del 2001 se cerró un acuerdo secreto entre EEUU y la OTAN, cuyo
secretario general era entonces el británico George Robertson, para permitir que la
CIA encarcelara en Europa a sospechosos de terrorismo, conceder a Washington
"autorizaciones de sobrevuelo generales" para "vuelos militares ligados a
operaciones contra el terrorismo" y asegurar el "acceso a los aeropuertos". El
acuerdo fue suscrito por los 18 aliados de la OTAN, incluida Polonia, y los nueve
países aspirantes a entrar, entre ellos Rumanía.
El parlamentario suizo de la Asamblea del Consejo de Europa Dick Marty presentó
el informe ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la
Asamblea, un año después de haber hecho público un documento que apuntaba
la existencia de una red de traslados ilegales de presuntos terroristas en vuelos
organizados por la CIA a centros de detención secretos.
El informe subraya la responsabilidad de la Alianza Atlántica en estas operaciones,
ya que apunta que sus miembros han aceptado condiciones "laxistas, por no decir
ilegales". En concreto, recuerda que tras el 11-S, fue invocado por primera vez el
artículo 5 del Tratado de la OTAN, por el cual se establece la solidaridad de todos
ante el ataque a uno de los miembros. El 4 de octubre de 2001 los aliados adoptaron
varias medidas que, a juicio de Marty, fueron "una plataforma a partir de la cual la
CIA ha obtenido el permiso y protección básicas que necesitaba para sus acciones
secretas".
Menciona la cesión de "ciertos medios necesarios para apoyar las acciones contra
el terrorismo", así como "las autorizaciones de vuelo por aviones de EEUU en esas
operaciones" y la garantía de "acceso a puertos y aeropuertos en países de la
OTAN". Sin embargo, Marty está convencido de que la autorización de la OTAN
"incluía elementos suplementarios que han permanecido secretos".
En sus pesquisas ha pedido informaciones a la Alianza sobre el alcance de la
autorización y su aplicación, pero no ha habido respuesta y constata que un
obstáculo "formidable" es "el régimen de secreto y de seguridad de las
informaciones" que aplica la OTAN.
El propio presidente estadounidense, George W. Bush, admitió en septiembre
pasado la existencia de un programa de detenciones en cárceles secretas de la
CIA, y lo calificó de "inestimable" para mejorar la seguridad de su país y sus
aliados tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Seis organizaciones pro derechos humanos han asegurado que al menos 39
personas detenidas en el marco de ese programa continúan desaparecidas. El
informe de Marty no precisa una cifra de secuestrados y detenidos en centros
secretos y apunta la existencia de "numerosas personas", sometidas a tratos
"degradantes" que son "una forma de tortura" física y psíquica.
"La estrategia ha sido deseada y puesta en practica por el actual Gobierno de
EEUU, pero sólo ha sido posible gracias a la colaboración de numerosos países
aliados", según el texto. Confirma que entre 2003 y 2005 la CIA gestionó "directa y exclusivamente" centros secretos de detención en Polonia y Rumania, países
elegidos por ser "económicamente vulnerables y que salían de difíciles períodos
de transición".
Según el informe, está más que probado que las autoridades de países como
Polonia y Rumanía, estaban al corriente de todo, hasta el punto de prestar la
colaboración necesaria para llevar a cabo el plan.
Evidentemente, ese acuerdo entre EEUU y OTAN, implica que el estado español,
como miembro de la Alianza Atlántica, tiene que asumir públicamente la parte de
responsabilidad que le toca en la cuestión de los recintos secretos para la
detención de ciudadanos que, no están encausados en ningún proceso judicial
donde se garantice sus derechos, Así como también la cuestión de los vuelos
donde se trasladaron secretamente a ciudadanos sin causa judicial abierta.
Considero imprescindible, que se forme una comisión para que se efectúe una
investigación exhaustiva para la aclaración de la cuestión tanto de los recintos de
detención secretos para ciudadanos sin acusación en firme, como así mismo los
vuelos secretos que se efectuaron para el traslado de ciudadanos no encausados
en procesos judiciales.
Si España, verdaderamente se cree que, es un estado “democrático” y de
“derecho”, entonces debe de hacer gala de ello, aclarando con exactitud en que
términos accedió al pacto entre EEUU y OTAN, aclarando que nivel de implicación
ha tenido en el asunto, y así mismo que voluntad existe para la rectificación.
Es inaceptable que, Occidente vulnere deliberadamente los derechos de
ciudadanos, y por supuesto no tiene legitimidad alguna para censurar a aquellos
que vulneran derechos en el resto del mundo. Para educar, hay que ser educado.
Por supuesto, soy contrario a la OTAN, y considero erróneo pertenecer a una
organización cuyo cometido es la guerra, y por supuesto, totalmente inaceptable
que, se utilice esa nefasta organización para la vulneración de los derechos de
ciudadanos.
